martes, 10 de julio de 2012

Y OTROS 25 TUITS AJENOS - Varios autores



las plantas de mis pies son medicinales.



vehemente abierta.


La vida es eso que pasa mientras pierdes el tiempo masturbándote con sus fotos en vez de salir ahí y emborracharla.


Que yo no oiga no significa que no haya voces. Si no se me escucha no significa que no haya oídos.


Siempre me pongo en medio de mi camino.


El respeto está sobrevalorado, putas.


Herrar es equino; cabalgar es humano.


Entrar a un juzgado y tirarse a todas las abogadas. Follar con todas las de la ley.


Déjame morderte la polla mientras me revientas la cara con la mano. A ver quién sangra más.



Hola, necesito saber con qué hombres me acosté la primera quincena de diciembre. Es para una cosa.


Tengo una ya amada perdida.


El amor de tu vida no es toda tu vida.


Cuando la quiero garchar de madrugada, pide que le respete el cansancio la muy puta.


Te traigo muchas ganas, nena. Te las dejo en la mesa. Nos vemos.


"Somos el ano para el orto".- Dos culos enamorados.



Como cuando fui al psicólogo y se puso a chillar.



El coño de mi mamá tiene mis uñas. Porque no quería nacer.



Zorro: Héroe justiciero
Zorra: Puta
Perro: Mejor amigo del hombre
Perra: Puta
Golfo: Mar rodeado de tierra
Golfa: Puta
Yo: Tu ex
Tú: Puta

Que cuando te creías que ya lo habías visto todo, resulta que sólo eran los trailers.


No te estoy desnudando con la mirada, te estoy vistiendo de puta.



La mayor locura que he hecho por amor es no vomitar unas albóndigas.


Mi ex me ha mandado una foto con su novio teniendo sexo. Reaccioné como todo ser humano hubiera hecho. Se la envié a su padre.


Mira hijo, antes todo esto era bosque.
Mamá, súbete las bragas, esto no es normal, te odio.


Este tampax saca lo peor de mí.



Cuando a mi novia se le termina la regla también celebra una fiesta de fin de ano




Lee en este blog 32 tuits ajenos y Otros 19 tuits ajenos




Imagen: Serpentine Soiree, de jasinski en deviantART 

domingo, 1 de julio de 2012

TRES CUENTOS - Dos autores




LA VISITA, de Alberto Paz

A media noche la despertó el tamborileo de unos dedos en la ventana. Temerosa se levantó, caminó descalza y corrió la cortina. Afuera estaba él, flotando, viéndola fijamente con el rostro desencajado. Traspasando el cristal que los separaba la tomó por la espalda en gélido abrazo.
—Pude haberte asesinado y después suicidarme, pero decidí invertir el sistema —le dijo al oído.



 
SALTAR, de Alexandra Jamieson Barreiro

Vio que el tren se acercaba y saltó a las vías. Siempre había tenido miedo de que alguien la empujara adrede o de caerse involuntariamente. O voluntariamente. Ese día se había levantado especialmente enérgica y escéptica al mismo tiempo pero con ganas de experimentar sensaciones nuevas. Le daba miedo pensar que un día tendría el temple de dar ese salto que tanto la atraía. Cuando viajaba en tren, le molestaba detenerse durante horas sólo algunas estaciones después de haber subido porque alguien había logrado lo que ella no. ¿Cómo lo habría hecho? ¿Tomando impulso y carrera? ¿Blandamente, desmoronándose por el borde? Como si nada, un saltito de nada. Ver que viene el tren y saltar. Dura un segundo y está en el foso rodeada de papeles, botellas plásticas, metal. Llega a ver también el asombro de dos pasajeros cuando deja apoyados el bolso del gimnasio y la cartera en el andén, como si fuera a volver pronto para buscarlos. Vio que el tren se acercaba.



 
SOBREMESA, de Alberto Paz

Alegre por haber saciado el hambre, el vampiro tomó el cuerpo de la joven y jugueteó con él, como juega el hombre satisfecho con los guisantes sobrantes en el plato. De nuevo plantó su boca sobre el cuello. Por los orificios recién hechos comenzó a soplar y a succionar su propio aire. Inflaba y desinflaba. Se divertía al ver a la mujer expandirse como globo y contraerse como pasa. Infló, desinfló, infló, desinfló… hasta que el cuerpo no aguantó más y estalló, dejando a su alrededor un reguero de carne seca.



Blog de Alberto Paz

Blog de Alexandra Jamieson Barreiro




Primera imagen: above the rotted flesh, de morrbido en deviantART

Segunda imagen: swallow's tail, de agnes-cecile en deviantART

Tercera imagen: Vampire, de sorskc en deviantART

miércoles, 13 de junio de 2012

TETRALOGÍA ESDRÚJULA* - Rafael Blanco Vázquez



FÉCULA

Abriendo los tentáculos de su lengua vernácula sedujo aquel oráculo a la chica sin mácula. Tuvo lugar el vínculo según todos sus cálculos. Le comió toa la rúcula, le metió todo el báculo y al grito de “¡Qué rículo!” se vació los testículos.


OPÚSCULO

–¿Un óbolo?
–¿Le va un ósculo?
–Preferiría un vehículo.
–Hay que apretarse el cíngulo.
–Es usté peor que un forúnculo.
–Hábleme bien, homúnculo.
–Váyase usté a tomar pórculo.


SIN TÍTULO

Críspulo, oh trémulo discípulo –dijo Aristóbulo–, oh cúmulo de células y de glóbulos, oh estímulo de los párvulos, oh Críspulo, coge tus pústulas y tus bártulos, mueve tus rótulas y tu fístula, y que mi brújula te lleve hasta esa nínfula cuyas ínfulas son mi férula, con este rótulo: “Tu óvulo, alada libélula, es el único digno para mi cánula”.


RÓMULO Y ÚRSULA

–¿A que te clavo las cutículas en los pómulos?
–¿A que te arranco con la mandíbula los adminículos?
–Nos domina la febrícula. ¿No estaremos viendo demasiadas películas?
–No seas ridículo.
–El otro día leí un artículo sobre el mundo del espectáculo. Un artículo tan tremebúndulo que me temblaron hasta los nódulos de la vesícula. Parece ser que la farándula da pábulo a grupúsculos que son malignos corpúsculos en la médula social, la cual, desprovista de ménsulas, terminará siendo víctima de su propio patíbulo.
–No sé si morderte la clavícula o rasparte la úvula con una espátula.
–Pero Úrsula, míralo desde otro ángulo.
–Mordisquéame el lóbulo, Rómulo.



* Publicado en el blog Breves no tan breves



Imagen: Melody for the Primordial, de jasinski en deviantART

 

jueves, 24 de mayo de 2012

CUATRO CUENTOS - Tres autores



LIBRE DEUDA, de Jorge Martín

Se había matado varias veces, de los modos más diversos, pero una y otra vez había despertado en la cama. Su drama siempre había sido la vida, ahora era que no podía morir. Consultó al médium del barrio, porque no era adherente de ninguna religión específica.
—Supongo que tengo alguna deuda, no terminé bien algunas relaciones, no me reconcilié con mis padres, veo poco a mis hijos —le informó al vidente.
—No, al parecer nada de eso pesó a la hora de que lo devolvieran del más allá.
—No sé qué tengo que hacer para que me den el pase. ¿Tengo que ayudar a alguien?
—Lo que pase del otro lado no es el asunto. Usted debe patentes desde hace tres años y hasta que no pague no puede irse de este mundo. Este gobierno es muy estricto. Son trescientos pesos.
—¿Las patentes?
—No, la consulta.




NUESTROS MIEDOS, de Jordi Cebrián

A mirar bajo la cama, y que sea verdad, y existan monstruos; a que muera el amor; a que algo obstruya nuestras venas y la sangre no fluya; a que la noche nos sorprenda fuera, sin saber volver; a no importar a nadie; a que el metal desgarre nuestra débil coraza; a perder a los nuestros; a morir de aburrimiento; a que en nuestro interior algo empiece a crecer implacable; a dejar de ser sin darnos cuenta, y que nuestro cerebro se disuelva lentamente, y un día la baba se nos escape, sin saber decir ya que no, que basta.




LAS RAZONES DEL CUERPO*, de Alejandro Hugo González

Nunca le habían gustado las manos de su esposa. Pero eso no tenía que ver con ella: era tierna, bellísima, adorable. Inclusive podría haberse dicho, si no hubiera sonado tan ridículo, que él tenía miedo de aquellas manos. Pero se trataba de ellas; a su esposa la amaba con todo su corazón.
Y fueron precisamente aquellas manos las que una noche de invierno lo estrangularon, mientras su esposa, desesperada, atrás, gemía:
—Te amo, querido; te amo tanto como jamás podrás imaginar. Pero tu cuello, ay, tu maldito cuello...




LA TUERCA, de Jordi Cebrián

Encontró la tuerca en el suelo, durante la revisión rutinaria. La examinó sin reconocer el modelo, y buscó infructuosamente de dónde podía haber caído. Mostró la tuerca a sus compañeros, que andaban enfrascados revisando juntas y apretando válvulas, pero no le prestaron atención, y le sugirieron cosas que podía hacer con ella. Obstinado, fue a ver al supervisor, persona metódica y responsable, que consultó en el ordenador central la función de la pieza. Por desgracia, la consulta centralizada estaba desactivada por mantenimiento. Mientras esperaban volver a conectarse, empezaron a oírse ruidos metálicos por todo el complejo, que empezaba a desplomarse.


* Lee Las razones del cuerpo traducido al francés por Rafael Blanco Vázquez



Otros cuentos de Jorge Martín

Blog de Jordi Cebrián

Otro cuento de Alejandro Hugo González en este blog

Blog de Alejandro Hugo González





Primera imagen: the doctor says, de anatheme en deviantART

Segunda imagen: CRANIAL_BLEEDING, de quick2004 en deviantART

Tercera imagen: Theory of Probability, de ja5on en deviantART

Cuarta imagen: Clockworks, de Sven360 en deviantART